Vivian Galban

Buenos Aires, Argentina| b.1969

Texts


  • Chroma. Exterior noche/Interior día | Vivian Galbán y Pablo Ziccarello

    By Graciela Taquini

    Centro Cultural Recoleta, Diciembre 2014 | Español

    Pablo Ziccarello trabaja en forma analógica realizando sus tomas de la luna a través de larguísimas exposiciones, subrayando el paso del tiempo, las parábolas del transcurso de los astros se hacen visible. La materia es a la vez luz y tiempo cósmico. Su posición considero que no es romántica. por más que elija una técnica en peligro de extinción, como cuando Tacita Dean realiza una instalación en el momento que cierra su producción de 16 mm la fábrica Kodak En este caso no parece un mero un acto de resistencia, sino pensamiento, es imagen/idea. Las marcas del tiempo son parte constitutiva de la obra. Su preocupación parece pasar por la larga duración y no por el acontecimiento. Como dice “Es un trabajo a ciegas” donde no domina totalmente los resultados. Conceptualmente conviven varias temporalidades, la del universo, la del arte en la duración de la toma y la de la subjetividad del artista. Luz, color, sombra y tiempo amasan su imagen haciendo presente una dimensión que va más allá de lo espacial pero que no deja de ser documento puro.

     

    La actitud de Vivan Galbán posee un anclaje en el yo, en su búsqueda de la otredad. Sus referentes y obsesiones abrevan del expresionismo, donde se reconoce una tendencia a un cierto sentimiento trágico de la vida, a la obsesión. Las figuras se disuelven o se rebelan tratando de escapar del encuadre. Esa individualidad podría llegar a ser su objeto de deseo. La artista indaga la capacidad de la luz para mezclar los colores sin la existencia de la materia. En la toma directa digital, el color se marida aleatoriamente, con lo cual lo inesperado aparece posteriormente plasmado. La puesta en escena desnuda un aspecto de la condición humana. Aquí, sus mujeres de espalda son manchas coloridas, evanescentes, elusivas y a la vez inalcanzables. De alguna manera subyace una épica, un relato abierto.

     

    Si hay algo en común del recorte que Vivian Galbán y Pablo Ziccarello han hecho de su obra es la manera personal con que bucean los extremos más pictóricos de la fotografía por medio de prácticas opuestas. Ambos se liberan de las determinaciones de sus dispositivos y procedimientos Sus obras requieren una toma de distancia en la contemplación, hay un enigma. Los une un sutil ascetismo, el amor a la pintura en la disolución de las formas Un zambullirse en el encuentro con lo eterno o el origen, lo fugaz y lo permanente.

  • No sabemos lo que puede un cuerpo

    By Valeria Gonzales

    2013 | Español

    Borges imaginó una esfera que, en dos o tres centímetros, reúne el cosmos. Vivian

    Galbán, en una gura femenina del tamaño de un huevo, concentra la fuerza de la

    vida. Pura fuerza sin extensión, sin acontecimientos, que cifra también nuestra

    ignorancia. No sabemos lo que puede un cuerpo, dijo Spinoza, porque siempre la

    conciencia que tenemos de él es inferior a su potencia. Fuera del embrión, acecha el

    mundo. En las cajas de luz, tiempo y espacio someten el cuerpo a una línea de fuga

    que lo vuelve impreciso e inasible, como una suerte de Muybridge fantasmático. Aún

    aquello que es objeto de nuestra atención, se escurre como el inconcebible universo.

    En el surgimiento de la Modernidad, junto a la invención del individuo, nació el

    género del retrato. El ser humano quiso separase del entramado de relatos misteriosos

    que empastaban la Tierra con las divinidades, y las personas con las bestias, y

    asegurarse una identidad distintiva. En una segunda línea de fuga, Vivian Galbán

    somete el orgullo del retrato a la disolución. La gura esconde su mirada y se escabulle

    de la jación fotográca. De cerca, se reduce a un campo informe y titilante de

    manchas de color.

    No obstante, allí donde la semejanza se esfuma, revela la fotografía su poder distintivo

    porque, aún indescifrable, se trata de la huella material de una existencia. La historia

    de la fotografía se inscribe en el milenario impulso por atrapar rastros espectrales,

    desde el velo de la Verónica hasta las pinturas veladas de Gerhard Richter. Nos vuelve

    a convocar, singular en sus motivaciones y matices, en la obra de Vivian Galbán.